El poder de la Oración
En el día de hoy deseo hablarles acerca de un aspecto de nuestra vida cristiana que con frecuencia es menospreciado, o desatendido por una gran porción de creyentes. ¿De qué les hablo? Les hablo acerca de nuestra vida de oración. Como he dicho en otras ocasiones, una realidad del ser humano es que somos impacientes, nosotros queremos lo que queremos ahora, lo queremos rápido como las cámaras fotográficas polaroid, lo queremos ver todo al instante. El problema que existe con esto es que aunque la oración si puede, y con frecuencia funciona de inmediato, en un gran porcentaje del tiempo las oraciones no son contestadas de esta forma. Pero de lo que si podemos estar completamente seguros es que la oración es el arma más poderosa que existe en el universo, y que la oración de un siervo fiel siempre será escuchada y atendida por nuestro Dios.
Pero como les dije, ese aspecto de nuestro caminar cristiano es menospreciado o desatendido por muchos, y es por eso que podemos apreciar esas miradas extrañas que recibimos cuando decimos “voy a orar por eso.” Así que en el día de hoy vamos a examinar esa porción de nuestro caminar cristiano que quizás se encuentre débil, o que quizás no le estemos prestando la atención merecida. Hoy vamos a examinar un acontecimiento histórico que nos revelara tres bendiciones que son desatadas en la vida de todo creyente fiel a través de la oración. Estas tres bendiciones desatadas a través de las oraciones son: paz, liberación, y milagros. Pasemos ahora a la Palabra de Dios.
Hechos 12:1-16 – En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. 2Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan. 3Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro. Eran entonces los días de los panes sin levadura. 4Y habiéndole tomado preso, le puso en la cárcel, entregándole a cuatro grupos de cuatro soldados cada uno, para que le custodiasen; y se proponía sacarle al pueblo después de la pascua. 5Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él. 6Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel. 7Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos. 8Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme. 9Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión. 10Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él. 11Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba. 12Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando. 13Cuando llamó Pedro a la puerta del patio, salió a escuchar una muchacha llamada Rode, 14la cual, cuando reconoció la voz de Pedro, de gozo no abrió la puerta, sino que corriendo adentro, dio la nueva de que Pedro estaba a la puerta. 15Y ellos le dijeron: Estás loca. Pero ella aseguraba que así era. Entonces ellos decían: ¡Es su ángel! 16Mas Pedro persistía en llamar; y cuando abrieron y le vieron, se quedaron atónitos.
Como acostumbro a decir, para lograr tener un mejor entendimiento del mensaje que Dios tiene para nosotros en el día de hoy, nos será necesario hacer un breve repaso de historia. Con este propósito en mente, examinemos ahora brevemente la línea del rey Herodes. Herodes el grande fue quien gobernó durante el periodo del nacimiento de Jesús y trato de matarle. Este rey fue el responsable del crimen más horrible que podemos encontrar en la historia. Este fue el rey que mando a ejecutar a todos niños varones menores de dos años en el área de Belén. Esto es algo que ha quedado grabado por siempre en la historia, y lo encontramos en Mateo 2:16 cuando leemos “Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos.”
Después de él, Herodes Antipas ascendió el poder, y este fue quien mando a decapitar a Juan el bautista, para entregarle su cabeza a su hija como forma de pago por una danza. Esto es algo que también ha quedado grabado en la historia, y lo encontramos en Mateo 14:6-9 cuando leemos “Pero cuando se celebraba el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio, y agradó a Herodes, 7por lo cual éste le prometió con juramento darle todo lo que pidiese. 8Ella, instruida primero por su madre, dijo: Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista. 9Entonces el rey se entristeció; pero a causa del juramento, y de los que estaban con él a la mesa, mandó que se la diesen.” Después de él, el poder fue asumido por Herodes Agripa, quien fue el que gobernó durante el tiempo de Pedro. Esto más o menos nos conduce a este punto de la historia. Este rey fue destacado por su inmenso odio a los cristianos, su intención fue de eliminarlos de la faz de la tierra.
Por esta razón vemos que él mato a Jacobo el hermano de Juan. Esto es algo que queda bien declarado en los versículos que estamos estudiando en el día de hoy cuando leemos “En aquel mismo tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la iglesia para maltratarles. 2Y mató a espada a Jacobo, hermano de Juan. 3Y viendo que esto había agradado a los judíos, procedió a prender también a Pedro. Eran entonces los días de los panes sin levadura.” ¿Por qué es importante que sepamos todos estos detalles? Estos detalles son de suma importancia porque en ellos podemos apreciar la constante confrontación entre el bien y el mal, y el ataque implacable de Satanás contra los creyentes. Así que con esto en mente continuemos con el mensaje de hoy.
Continuando leemos “Y habiéndole tomado preso, le puso en la cárcel, entregándole a cuatro grupos de cuatro soldados cada uno, para que le custodiasen; y se proponía sacarle al pueblo después de la pascua.” Este versículo nos deja saber claramente que este rey planeaba ejecutar a Pedro, y que él había tomado las mejores precauciones disponibles para prevenir que Pedro se le escapara. Había tomado estas precauciones tan fuertes porque esta no había sido la primera vez que él había encarcelado a Pedro con esta misma intención; pero en su previo intento, Pedro se había escapado.
Esto es algo que queda bien reflejado en Hechos 5:17-20 cuando leemos “Entonces levantándose el sumo sacerdote y todos los que estaban con él, esto es, la secta de los saduceos, se llenaron de celos; 18y echaron mano a los apóstoles y los pusieron en la cárcel pública. 19Mas un ángel del Señor, abriendo de noche las puertas de la cárcel y sacándolos, dijo: 20Id, y puestos en pie en el templo, anunciad al pueblo todas las palabras de esta vida.” Así que es por esta razón que vemos que el rey mando a que Pedro fuera custodiado por 16 soldados, pero como si todo eso no fuese suficiente, también vemos que ordeno que dos de ellos estuvieran atados a Pedro por fuertes cadenas en todo tiempo. Al tomar estas precauciones el rey se estaba asegurando que Pedro no pudiera escapar. Él quería asegurarse de que esta vez el lograría ejecutarle, pero los creyentes tenían algo muy diferente en mente. Dile al hermano que tienes a tu lado, los creyentes oraban.
Cuando meditamos en lo que estaba sucediendo en ese entonces con lo que sucede en nuestra vida a diario, pronto nos damos cuenta de que no existe mucha diferencia. Digo que no existe mucha diferencia porque el rey Herodes no fue diferente que nuestro enemigo de hoy. Fijémonos en algunos detalles para ver si lo que les digo tiene sentido.
El rey Herodes odiaba la iglesia, y nuestro enemigo odia la iglesia; el rey quería encarcelar y encadenar a los creyentes, y nuestro enemigo busca hacer lo mismo a través de los vicios y todas las demás ataduras que existen; el rey buscaba matar a los creyentes, y nuestro enemigo busca lo mismo a través de las falsas doctrinas y la propagación de la apostasía; el rey en ese tiempo tenía el poder de lograr esas atrocidades; y nuestro enemigo es una fuerza real y posee el poder para influenciar que esas cosas o cosas similares ocurran. Así que como podemos ver, no existe mucha diferencia entre este rey del pasado, y el enemigo de la humanidad.
Ahora, como les dije al inicio, la oración desata tres bendiciones en nuestra vida, que quizás no ocurran de inmediato, pero de algo que si podemos estar seguros es que ocurrirán. Esto es algo que podemos decir con toda confianza porque es una promesa nuestro salvador, tal como encontramos en Juan 14:13 cuando leemos “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.”
¿Cuántos desean desatar bendiciones sobre sus hogares en el día de hoy? Vamos a desatar bendiciones.
La primera bendición que la oración desata sobre la vida de todo creyente fiel es la paz. Fijémonos bien en lo que aconteció aquí para que entiendan bien lo que les hablo. Aquí vemos que la Palabra nos dice “Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él. 6Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel.” ¿Por qué debemos fijarnos en esto? Debemos fijarnos en esto porque en este momento de su vida, Pedro estaba encadenado a dos soldados, encerrado en una prisión sin esperanza alguna de poder escapar, y esperando ser ejecutado. ¿Qué actitud demostraba este varón?
¿Estaba Pedro rogando que el rey le perdonara? ¿Estaba Pedro preocupado y nervioso? La respuesta es ¡NO! Como podemos ver en estos versículos, Pedro estaba durmiendo cómodamente. Me atrevo a decir que muy pocos de nosotros, si acaso alguno, dada las mismas circunstancias pudiéramos hacer lo mismo. ¿A cuántos le ha pasado que no han logrado dormir una noche, o quizás dos, debido a preocupaciones? No les estoy hablando de preocupaciones que nos costaran la vida como en el caso de Pedro, sino preocupaciones quizás financieras, o del trabajo, o referentes a familiares y seres queridos. Cosas que en el gran esquema de la vida tienen muy poco, si acaso algún significado. Pero no obstante esto, son cosas que con frecuencia nos atormentan y desvelan. ¿Cuántos dice amen? En el caso de Pedro las circunstancias eran bien difíciles, pero él dormía. ¿Cómo pudo lograr esto? Lo pudo lograr por dos razones. Numero uno, él sabía que su vida no estaba en manos del hombre, sino en las manos de Dios. Número dos, es como encontramos aquí en estos versículos “la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él.” Hermanos, nuestra oración, y las oraciones intercesoras de nuestros hermanos desatan la paz sobre nuestra vida. Es por esta misma razón que todos aquí estamos llamados a orar. Fíjense bien lo que nos dice la Palabra en 1 Tesalonicenses 5:17 cuando leemos "Orad sin cesar. 18Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús." Y también en Santiago 5:15-16 encontramos que se nos dice "Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. 16Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho." Dile al hermano que tienes a tu lado, tenemos que orar.
La segunda bendición que la oración desata sobre la vida de todo creyente fiel es que la oración nos libera. Aquí encontramos que la Palabra nos dice “Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel. 7Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos. 8Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme. 9Y saliendo, le seguía; pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión. 10Habiendo pasado la primera y la segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad, la cual se les abrió por sí misma; y salidos, pasaron una calle, y luego el ángel se apartó de él. 11Entonces Pedro, volviendo en sí, dijo: Ahora entiendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de todo lo que el pueblo de los judíos esperaba.” A pesar de que este rey había tomado todas las precauciones para que Pedro no escapase, a pesar de que estaba encerrado, encadenado, y completamente custodiado, Pedro fue liberado. Las cadenas que le ataban a los dos soldados cayeron de él, la puerta de la celda que lo encerraba se abrió, los soldados que cuidaban la puerta de la prisión nunca le vieron, y las puertas de la ciudad, puertas fortificadas y grandes se abrieron por si misma. Este es el Dios que nosotros servimos, este es el Dios en quien hemos confiado, un Dios todo poderoso, este es el Dios de quien debemos testificar, un Dios dispuesto a liberarnos de toda situación.
Recordemos siempre que para Dios no existe situación difícil, y que para Dios no existe algo imposible. El hombre tiene muchas limitaciones Pero como leemos en la Palabra en Lucas 18:27 “Él les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios.” Hermanos, nuestro enemigo no dejara de tratar de apartarnos de le presencia de Dios, y al igual que Herodes, tomara todo tipo de precaución para encarcelarnos y encadenarnos en las prisiones de este mundo, y de la única forma que podemos defendernos es a través de la oración. ¿Quieres desatar la paz sobre tu vida? ¿Quieres que reine la paz en tu hogar, trabajo, familia? Entonces ¡comienza a orar!
La tercera bendición que recibimos a través de la oración es que la oración desata milagros. Aquí vemos que la Palabra nos dice “Y habiendo considerado esto, llegó a casa de María la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos orando. 13Cuando llamó Pedro a la puerta del patio, salió a escuchar una muchacha llamada Rode, 14la cual, cuando reconoció la voz de Pedro, de gozo no abrió la puerta, sino que corriendo adentro, dio la nueva de que Pedro estaba a la puerta. 15Y ellos le dijeron: Estás loca. Pero ella aseguraba que así era. Entonces ellos decían: ¡Es su ángel! 16Mas Pedro persistía en llamar; y cuando abrieron y le vieron, se quedaron atónitos.” Todo lo que hemos podido apreciar hasta ahora puede ser descrito con una sola palabra. Todo lo que aconteció en este momento de la historia con Pedro puede ser descrito como un milagro. En realidad lo que sucedió aquí es algo un poco cómico. Digo esto porque ellos estaban orando por la liberación de Pedro, ellos estaban presentándole el problema a Dios y le pedían la solución, pero evidentemente ellos no lo estaban haciendo completamente confiados en que Dios respondería. Es por esa razón que ellos no le creyeron a la muchacha cuando dijo que Pedro estaba a la puerta. Le dijeron que estaba loca. Aquí existe una lección muy grande que tenemos que aprender; la lección es que nunca podemos dudar del poder de Dios. Desdichadamente la duda es una de las cadenas que usa nuestro enemigo para atar a muchos. Es por eso que no es fuera de lo común encontrar que la vida de oración de muchos es débil. Débil porque muchos son los que oran pero no lo hacen con toda su fe, no lo hace completamente confiado en Dios, Su poder, y Su gloria. Tal como los que estaban congregados en ese lugar orando, se nos olvida las palabras de Dios en Isaías 65:24 cuando leemos “Y antes que clamen, responderé yo; mientras aún hablan, yo habré oído.” El problema mayor que existe es que en numerosas ocasiones nosotros nos envolvemos tanto en las dificultades y situaciones, que en vez de orar confiadamente, lanzamos oraciones por si acaso. En otras palabras menospreciamos o no nos ocupamos del poder que tenemos a través de la oración. Cuando hacemos esto, entonces no logramos ver que Él esta presente para liberarnos de nuestras dificultades, de nuestros temores, de nuestros problemas. Cuando hacemos esto no nos damos cuenta que Él esta presente para romper las cadenas que nos atan, y para abrir las puertas fortificadas que nos encierran. Como he dicho en muchas ocasiones, la oración es el arma perfecta, la oración es la única arma que nosotros podemos usar para defendernos, es la única arma que es eficaz contra los poderes de las tinieblas. Ellos oraban unánimes, ellos levantaron un clamor al cielo, y el Padre les escucho y se glorifico. Dile al hermano que tienes a tu lado, mantenme en tus oraciones. ¿Quieres desatar milagros sobre tu vida? Pide oración, y comienza a orar.
Para concluir. Nunca podemos menospreciar o desocuparnos de nuestra vida de oración, porque la oración constante es clave para conducir una vida completamente bendecida. Como hemos podido apreciar, no existe mucha diferencia entre lo que le sucedió a Pedro en ese momento, y lo que nos sucede a muchos hoy en día. Esta pequeña porción de las escrituras nos revela la permanente confrontación que existe entre el bien y el mal. Digo esto porque la línea de los reyes Herodes simboliza el ataque implacable de Satanás sobre la iglesia. Herodes el grande había tratado de matar a Jesús; su hijo mando a matar a Juan el bautista; su nieto decapito a Jacob, y ahora tenía encarcelado a Pedro para ejecutarle después de las pascua. Al mismo tiempo que Pedro sufría las cadenas, la iglesia sufría con él de rodillas en oración. ¿Cuál fue el resultado? El resultado fue que las cadenas que ataban a Pedro cayeron y las puertas de la prisión se abrieron. Recordemos siempre que existe gran poder en la oración. Las oraciones sinceras y perseverantes produjeron paz en la vida de Pedro. Las oraciones sinceras y perseverantes, produjeron la libertad de este siervo fiel. Las oraciones sinceras y perseverantes desataron un milagro en la vida de este varón. Ahora la pregunta que hago es, ¿deseas obtener estos mismos resultados en tu vida? Entonces examina bien de cerca tu vida de oración, y clama al Padre. Nunca olvides que Dios esta presente para liberarte; que Dios esta presente para perdonarte, y que Dios esta presente y escucha nuestras oraciones