CANONICIDAD ORTODOXA

San Juan Crisóstomo
La Comunidad Católica Ortodoxa es un conglomerado de Iglesias Patriarcales, Regionales e Independientes, Análogas en la Fe y Sacramentos. Cada una goza del derecho a elegir su propio gobierno Jerárquico y su propia tradición Canónica. No todas aceptan los postulados de los Siete Concilios Ecuménicos, por lo que a estas otras se les conoce como Iglesias Ortodoxas no Calcedónicas.
Sobre los Ritos que acompañaban a la celebración de la Divina Liturgia y la administración de los Sacramentos en la Iglesia Primitiva, es muy poco lo que sabemos. Los mismos han ido evolucionando con el tiempo paulatinamente. Cada región tiene una manera muy peculiar de celebrar sus Ritos y Sacramentos debido a su idiosincracia. Existe una amplia gama de Ritos basados en tres grupos principales que son: los Orientales de origen Bizantino, el Occidental con sus derivados de origen Romano y los Africanos de origen Alejandrino. Pero todos giran alrededor de un denominador común. La Comunidad Católica Ortodoxa es continuadora de las comunidades cristianas primitivas erigidas por Jesucristo y sus apóstoles.
Sobre el concepto de la canonicidad, hay marcadas diferencias de criterio entre las tres principales jurisdicciones. Existen tres aspectos importantes que queremos resaltar: el primero es la Canonicidad Doméstica, que consiste en la fiel custodia de las verdades de fe, legadas por Jesucristo y sus apóstoles al género humano, a través de los Evangelios. El segundo aspecto está basado en los postulados de los Siete Concilios Ecuménicos y la Tradición Patrística. El tercer aspecto es la Canonicidad Administrativa, que consiste en una serie de normas Pastorales, adaptadas constantemente a las circunstancias de cada época hasta nuestros días. Estas son el reflejo de los antiguos códices del Pedalión, conocidas hoy como Tradición Canónica, que han sido desarrolladas en respuesta a las necesidades eclesiales y tienen por objetivo el guiar la vida eclesial de la iglesia. Tenemos que admitir que el más importante de estos tres aspectos es el primero, pero cualquiera de los tres constituye en la práctica la canonicidad de la iglesia, por estar estrechamente vinculados entre sí.
Los Falsos Obispos y sus Seudo-Iglesias

La Biblia nos alerta sobre la amenaza que representan aquellos potenciales enemigos y engañadores espirituales que pretenden infiltrarse encubiertamente en nuestros medios, con la intención de confundir al cuerpo de Cristo para hacer mercadería con lo Sagrado (Judas: 4). Estos enemigos son los autores del fenómeno que hoy se conoce como seudo-iglesia, en la que no hay feligresía, sino solamente "Obispos". Por carecer de lealtad y disciplina, los tales andan deambulando de iglesia en iglesia, así que son acéfalos. Su procedencia real es desconocida, por lo que a la hora de la verdad, no pueden explicar ni justificar sus origenes porque no tienen genealogía válida alguna. Lo mismo se atreven a decir que pertenecen a la Iglesia Ortodoxa Rusa, que a los Viejos Católicos, o reclamar que vienen del linaje de la Iglesia Ortodoxa de Alejandría, pero todo su argumento resulta ser diametralmente falso. Estos mentirosos siempre están plagados de ambiguedades, alegando ser del Oriente Cristiano, dicen ser tambien del Occidente, se declaran fieles observadores del calendario Juliano, pero también del Gregoriano. Por la estela de confusión que arrastran estos seudo-obispos, lo mejor sería no hacer caso a sus alegadas pretenciones. Estos, con seguridad, no sabrían ni siquiera celebrar una Liturgia Ortodoxa por carecer de una adecuada formación Pastoral y Teológica. Con sus patrañas, lo único que sabrían hacer sería, torcer y contradecir la Ortodoxía para satisfacer sus ansias de poder y lucro personal, o saciar sus más bajos instintos como "Ofensores Sexuales". Pero sus maquiavélicas intenciones se han visto frustradas porque el pueblo ya los conoce y no les cree, ni los sigue, nadie les hace caso porque no cuentan con credibilidad alguna. Los mismos, tampoco tienen el reconocimiento ni el respaldo de la Comunidad Ortodoxa Internacional.
Pedimos excusas a los que pudieran sentirse ofendidos o aludidos con lo expresado en este artículo. Cualquier semejanza con algún grupo conocido es pura coinsidencia.
El Sacerdocio a Tiempo Completo

La Biblia nos advierte que dentro de la iglesia tratarían de infiltrarse "Lobos Rapaces" disfrazados de obejas, con la intención de convertir a la iglesia en un lucrativo negocio. Jesús dijo que la cizaña y el trigo llegarían a crecer conjuntamente (Mateo cap. 13 vs. 24 al 30) y que de la única manera que podríamos diferenciar entre uno y otro, sería a través de los frutos. Cuando Jesús expulsó a los mercaderes del templo, despertó sentimientos encontrados, en algunos de esperanza y en otros, de enemistad, porque Jesús no solo se presenta como un reformador religioso, sino que también se declara "Hijo de Dios", haciéndose semejante a él. Mientras Jesús iba derribando las mesas de los mercaderes, decía... (Mateo cap. 21 vs. 12 y 13) ¿no está escrito que mi casa será llamada casa de oración? Vosotros en cambio, la habéis convertido en cueva de ladrones.
Hoy, después de 2000 años de haber sido expulsados por Jesús, los mercaderes han vuelto a retomar el templo, llegando muchos a pensar que la iglesia es un negocio. Resulta bochornoso ver cómo se corrompen algunos Clérigos y Sacerdotes por su afán de lucro personal. Haciendo mercadería de lo Sagrado, han trasquilado como obejas a los fieles. Existen en la iglesia contemporánea dos tipos de Sacerdotes, aquellos asalariados cazadores de fortunas, que andan buscando beneficios personales como lobos rapaces disfrazados de obejas y los que ejercen su sacerdocio con honradez conforme a la voluntad de Dios.
No hay evidencia histórica que sugiera que durante el período de la iglesia primitiva, a los Sacerdotes se les pagara un sueldo en base de jornada completa, debido a que la mayoría de las congregaciones eran demasiado pobres o porque los Sacerdotes hacían votos de pobreza; aunque sí recibían periódicamente regalos, ropa, alimentos y hasta donativos monetarios departe de los fieles que satisfacían sus necesidades. Cristo dijo: (Lucas cap. 9 vs. 58) "el hijo del hombre no tiene ni dónde recostar su cabeza", también le dijo a aquél jóven rico que quería seguirle: (Lucas cap. 18 vs. 18 al 23) "ve y vende todo lo que tienes y dalo a los pobres y entonces ven y sígueme". En los días de la iglesia neotestamentaria no se le pagaba sueldo alguno a los líderes; el dinero se recibía de los fieles como un donativo y no como un sueldo.
El dinero jamás fue la fuerza motivadora para ejercer el sacerdocio, sino la vocación. Lamentablemente algunos hombres no toman en serio el sacerdocio si el paquete financiero es inadecuado para su obcecado afán de lucro personal. No es necesario que un Sacerdote renuncie a su profesión u oficio secular, so pretexto de que va a dedicarse exclusivamente a ser un Sacerdote a tiempo completo como hacen muchos... para vivir del cuento, pensando que el sacerdocio es un modus vivendi y la iglesia, un gran negocio que ellos pueden manipular y explotar a su antojo, escondiéndose como lobos rapaces tras una sotana. En la Iglesia Ortodoxa Carismática no existen Sacerdotes asalariados, todos los miembros de nuestro Clero prestan sus servicios gratuitamente, sin esperar remuneración alguna departe de la iglesia, por lo que los mismos se proveen de su propio sustento. Esto no deberá entenderse de ninguna manera como una renuncia a los donativos que estos puedan recibir departe de los fieles.
El sistema económico de nuestra Iglesia depende del método de autofinanciación. Ningún Distrito Eclesiástico podrá delegar en la Sede Central la subvención de sus gastos y necesidades, por lo que cada Distrito debe autofinanciarse. Toda persona que trabaja para la iglesia, lo hace de manera voluntaria y gratuita. Nuestra iglesia no le exige cuotas, primicias ni diezmos a los fieles. Al no contar con ningún atractivo financiero, nuestra iglesia se protege de los Lobos Rapaces y los Mercaderes del Templo. Todo Sacerdote que desee servir en nuestra iglesia, lo tendrá que hacer por vocación y no por afán de lucro (2 de Tesalonicenses cap. 3 vs. 6 al 15).
EL ROL DE LA MUJER EN LA IGLESIA CONTEMPORANEA

Cuando se aborda el tema de la mujer y su rol en la iglesia contemporánea, no podemos pasar por alto el hecho de que la mujer sostiene gran parte de la vida activa de la iglesia. Se hace imposible imaginar una iglesia sin la aportación femenina, porque su rol es insustiuíble por ser poseedora de unos dones muy particulares. Aunque para algunos resulte escabroso, desde el comienzo del siglo 21, la iglesia ha estado reflexionando mucho acerca de los derechos y deberes que tienen las mujeres en el sector eclesial.
Desde los albores de la creación, la mujer ha sido siempre complemento del hombre, (Génesis 2-18) el mero hecho de ser mujer no la minusvalora ni la hace inferior. Ante Dios, tanto el hombre como la mujer, son iguales en escencia y en derecho (Gálatas cap. 3 vs. 26 al 28). Pero a pesar de esta igualdad, existe un órden establecido por Dios, por lo que ambos tienen roles distintos. Partiendo de la premisa Bíblica de la distinción de roles y funciones, podemos determinar que la mujer tiene completa libertad de funcionamiento en la iglesia para beneficio del pueblo de Dios, sin salirse de las regulaciones Bíblicas establecidas para ella (I Corintios 11-3).
Para evitar caer en confusiones doctrinales, es necesario aclarar que lo expuesto por el Apóstol Pablo en: I Corintios cap. 14 vs. 33 al 35, no debe ser interpretado de manera absoluta, porque no es una prohibición de Pablo para que las mujeres no se expresen públicamente. El texto más bien se refiere a que la iglesia no es el foro pertinente para entrar en debates y controversias verbales con los que están a cargo de instruir a la congregación, para evitar que se rompa la armonía (I Corintios 14-40).
Resulta impresionante la discriminación existente contra la mujer en algunas comunidades cristianas de tendencia machista . En la Biblia no existe base escritural alguna que excluya a la mujer del derecho a servir a Dios. La iglesia no puede basarse en errores dogmáticos o culturales para excluir, separar, marginar, ignorar o silenciar a la mujer por el mero hecho de ser mujer.
Es importante que entendamos que como iglesia, somos un cuerpo y como tal, cada miembro tiene una función específica, (I Corintios cap. 11 vs. 12 al 31) aunque ante Dios, el hombre y la mujer son iguales, fueron creados con géneros distintos. A cada género le fue encomendado un rol diferente. El hombre no puede usurpar el rol de la mujer ni la mujer el rol del hombre, porque todo fue creado por Dios en un órden perfecto; pretender lo contrario, sería motivo de anarquía, de caos y desórden. Al hombre le fue encomendado por Dios el pastorear y gobernar a la iglesia, (Juan cap. 21 vs. 15 al 17) (Mateo cap. 16 vs. 18 y 19) a la mujer, el servir como coadjutora (Génesis 2-18).
La Iglesia Ortodoxa Carismática se somete a la autoridad inviolable de la Santa Biblia y reafirma: que los mandamientos y ordenanzas registrados en ésta, constituyen la perfecta ley para el pueblo de Dios. Estando en vigencia dichas leyes, la iglesia no puede ni está en libertad de legislar o derogar por derecho propio y a su antojo dichas leyes.
EL PAPA BENEDICTO XVI Y EL PATRIARCA BARTOLOME I

A pesar de las escasas diferencias dogmáticas que pudieran existir entre la Iglesia Católica Ortodoxa y la Iglesia Católica Romana, las mismas no rivalizan entre sí, más bien convergen la una con la otra. Entre ambas conforman la Una, Santa e Indivisible Iglesia Apostólica ... los dos pulmones del cristianismo.
LA IGLESIA ORTODOXA RECONOCE AL PAPADO
La Iglesia Ortodoxa ha reconocido al Papa como "el Primer Patriarca" y a Roma como la "Primera Sede", allanando así el camino hacia la reunificación entre Católicos y Ortodoxos desde el cisma entre Oriente y Occidente en el año 1054 de nuestra era. Así lo aseguró el miércoles, 15 de noviembre de 2007, el diario romano La Republica, señalando además que dicho reconocimiento es el fruto de la reunión celebrada en octubre, en Rávena, Italia. La delegación que representó a la Iglesia Ortodoxa estuvo presidida por el Metropólita (Arzobispo) Zizioulas, del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, y la delegación de la Iglesia Católica Romana, estuvo encabezada por el Cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la unidad de los Cristianos.
El documento consta de 46 párrafos y delínea tres puntos fundamentales: la comunión eclesial, concilio y autoridad. Agrega que se reconoce al Obispo, como jefe de la iglesia local, que nadie puede sustituir y asegura que todas las partes acordaron reconocer que la Unica y Santa Iglesia se realiza de manera contemporánea en todas las iglesias locales que celebran la Eucaristía y la comunión. Las Iglesias Ortodoxas subrayan que el Obispo de Roma no puede actuar como un soberano absoluto, que decide por sí sólo y sin tener en cuenta a las iglesias locales, puntualizó el diario. En otras palabras... los Ortodoxos estarían de acuerdo en admitir la primacía del Papa Romano, pero no el ejercicio de su autoridad. Aclaramos que lo pactado en Rávena no es un acuerdo en firme por parte de los Ortodoxos.

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