IGLESIA ORTODOXA CARISMATICA
DE RITO ECLECTICO
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March 12, 2010


CANONICIDAD ORTODOXA

La Comunidad Católica Ortodoxa es un conglomerado de Iglesias Patriarcales, Regionales e Independientes, Análogas en la Fe y Sacramentos.  Cada una goza del derecho a elegir su propio gobierno jerárquico y su propia tradición canónica.  No todas aceptan los postulados de los Siete Concilios Ecuménicos, por lo que a estas otras se les conoce como Iglesias Ortodoxas no Calcedónicas.

Sobre los Ritos que acompañaban a la celebración de la Divina Liturgia y la administración de los Sacramentos en la Iglesia Primitiva, es muy poco lo que sabemos.  Los mismos han ido evolucionando con el tiempo paulatinamente.  Cada región tiene una manera muy peculiar de celebrar sus Ritos y Sacramentos debido a su idiosincracia.  Existe una amplia gama de Ritos basados en tres grupos principales que son:  los Orientales, de origen Bizantino, el Occidental con sus derivados de origen Romano y los Africanos de origen Alejandrino, pero todos giran alrededor de un denominador común. La Comunidad Católica Ortodoxa es continuadora de las comunidades cristianas primitivas, erigidas por Jesucristo y sus apóstoles.

Sobre el concepto de la canonicidad, hay marcadas diferencias de criterio entre las tres principales jurisdicciones. Existen tres aspectos importantes que queremos resaltar: el primero es la Canonicidad Doméstica, que consiste en la fiel custodia de las verdades de fe, legadas por Jesucristo y sus apóstoles al género humano a través de los Evangelios. El segundo aspecto está basado en los postulados de los Siete Concilios Ecuménicos y la Tradición Patrística. El tercer aspecto es la Canonicidad Administrativa, que consiste en una serie de normas Pastorales, adaptadas constantemente a las circunstancias de cada época hasta nuestros días. Estas son el reflejo de los antiguos códices del Pedalión, conocidas hoy como Tradición Canónica, que han sido desarrolladas en respuesta a las necesidades eclesiales y tienen por objetivo el guiar la vida eclesial de la iglesia. Tenemos que admitir que el más importante de éstos tres aspectos es el primero, pero cualquiera de los tres constituye en la práctica la canonicidad de la iglesia, por estar estrechamente vinculados entre sí. 


Cuidado con los Lobos Rapaces!!!

El lavado de dinero en algunas seudo iglesias e instituciones religiosas procedente del mercado negro, redes del narco tráfico y delincuentes de cuello blanco ha alcanzado magnitudes jamás imaginadas. La Iglesia Ortodoxa Carismática se mantiene cautelosa y vigilante debido a la rápida expanción de éstos carteles internacionales del crímen organizado. La Biblia nos alerta sobre la amenaza de potenciales enemigos y engañadores de procedencia desconocida que pretenden infiltrarse encubiertamente en la iglesia, con la intención de hacer mercadería con lo Sagrado (Judas: 4). Todos sus argumentos resultan ser diametralmente falsos y siempre están plagados de ambiguedades. Con sus patrañas, lo único que buscan es satisfacer sus ansias de poder y lucro personal, o saciar sus más bajos instintos. La Biblia nos advierte que dentro de la iglesia tratarían de infiltrarse "Lobos Rapaces" disfrazados de obejas, con la intención de convertir a la iglesia en un lucrativo negocio. Jesús dijo que la cizaña y el trigo llegarían a crecer conjuntamente (Mateo 13: vs. 24 al 30) y que de la única manera que podríamos diferenciar entre uno y otro, sería a través de los frutos. Cuando Jesús expulsó a los mercaderes del templo, despertó sentimientos encontrados, en algunos de esperanza y en otros, de enemistad, porque Jesús no sólo se presenta como un reformador religioso, sino que también se declara "Hijo de Dios", haciéndose semejante a él. Mientras Jesús iba derribando las mesas de los mercaderes, (Mateo 21: vs. 12 y 13) decía... ¿no está escrito que mi casa será llamada casa de oración? Vosotros en cambio, la habéis convertido en cueva de ladrones.

Hoy, después de 2000 años de haber sido expulsados por Jesús, los mercaderes han vuelto a retomar el templo, llegando muchos a pensar que la iglesia es un negocio. Resulta bochornoso ver cómo se corrompen algunos Clérigos y Presbíteros por su afán de lucro personal. Haciendo mercadería de lo Sagrado, han trasquilado como obejas a los fieles. Existen en la iglesia contemporánea dos tipos de Pastores, aquellos asalariados cazadores de fortunas, que andan buscando beneficios personales como lobos rapaces disfrazados de obejas y los que ejercen el Presbiterado con honradéz conforme a la voluntad de Dios. No hay evidencia histórica que sugiera que durante el período de la iglesia primitiva, a los Presbíteros se les pagara un sueldo en base de jornada completa, debido a que la mayoría de las congregaciones eran demasiado pobres o porque los Presbíteros hacían votos de pobreza; aunque sí, recibían periódicamente regalos, ropa, alimentos y hasta donativos monetarios departe de los fieles, que satisfacían sus necesidades básicas.  Cristo dijo: (Lucas 9: vs. 58) "el hijo del hombre no tiene ni dónde recostar su cabeza", también le dijo a aquél jóven rico que quería seguirle: (Lucas  18: vs. 18 al 23) "ve y vende todo lo que tienes y dalo a los pobres y entonces ven y sígueme". En los días de la iglesia neotestamentaria no se le pagaba sueldo alguno a los líderes; el dinero se recibía departe de los fieles a través de donativos y no como un sueldo.

El dinero jamás fue la fuerza motivadora para ejercer el Presbiterado, sino la vocación. Lamentablemente, algunos hombres no toman en serio su resposabilidad Pastoral, si el paquete financiero es inadecuado para su obcecado afán de lucro personal. No es necesario que un Presbítero renuncie a su profesión u oficio secular, so pretexto de que va a dedicarse exclusivamente a ser un Pastor a tiempo completo como hacen muchos... para vivir del cuento, pensando que el Presbiterado es un modus vivendi y la iglesia, un gran negocio que ellos pueden manipular y explotar a su antojo, escondiéndose como lobos rapaces tras una sotana. En la Iglesia Ortodoxa Carismática no existen Pastores asalariados, todos los miembros de nuestro Clero prestan sus servicios gratuitamente, sin esperar remuneración alguna departe de la iglesia, por lo que los mismos se proveen de su propio sustento. Esto no deberá entenderse de ninguna manera como una renuncia a los donativos voluntarios que éstos puedan recibir departe de los fieles.

El sistema económico de nuestra Iglesia consiste en el  método de autofinanciación. Ningún Distrito Eclesiástico podrá delegar en la Sede Central, la subvención de sus gastos y necesidades, por lo que cada Distrito debe autofinanciarse. Todos los seglares que trabajan para nuestra iglesia, lo hacen de manera voluntaria y gratuita. Nuestra iglesia no le exige cuotas, primicias ni diezmos a los fieles. Al no contar con ningún atractivo financiero, nuestra iglesia se protege de los Lobos Rapaces y los Mercaderes del Templo. Todo Presbítero que desee servir en nuestra iglesia, lo tendrá que hacer por vocación y no por afán de lucro. No podemos confundir la gimnasia con la magnesia, una cosa es recibir una modesta limosna producto de la caridad de los fieles y otra cosa es recibir con premeditación y alevosía cuantiosas sumas de dinero a manera de donativo, con el objeto de lavar dinero sucio proviniente del bajo mundo. Cualquier Prelado, o Clérigo que fuere sorprendido en tales acciones, o cometiendo simonía, que es comerciar con las cosas sagradas, espirituales o religiosas, tales como sacramentos, cargos eclesiásticos, etc., será despojado de su rango, excomulgado y expulsado de nuestra iglesia de manera fulminante y permamente. (2 Tesalonicenses 3: 6 al 15) 


EL ROL DE LA MUJER EN LA IGLESIA CONTEMPORANEA

Cuando se aborda el tema de la mujer y su rol en la iglesia contemporánea, no podemos pasar por alto el hecho de que la mujer sostiene gran parte de la vida activa de la iglesia.  Se hace imposible imaginar una iglesia sin la aportación femenina, porque su rol es insustiuíble por ser poseedora de unos dones muy particulares. Aunque para algunos resulte escandaloso, desde el comienzo del siglo 21, nuestra iglesia ha estado reflexionando mucho acerca de los derechos y deberes que tienen las mujeres en el sector eclesial. (Romanos 16: 1 al 2)

Desde los albores de la creación, la mujer ha sido siempre complemento del hombre, (Génesis 2: 18) el mero hecho de ser mujer no la minusvalora ni la hace inferior.  Ante Dios, tanto el hombre como la mujer, son iguales en escencia y en derecho (Gálatas 3: vs. 26 al 28).  Pero a pesar de esta igualdad, existe un órden establecido por Dios, por lo que ambos tienen roles distintos. Sin salirnos de las regulaciones Bíblicas ya establecidas por Dios, podemos determinar que la mujer tiene completa libertad de funcionamiento en la iglesia para beneficio del pueblo de Dios (I Corintios 11: 3).

Para evitar caer en confusiones doctrinales, es necesario aclarar que lo expuesto por el Apóstol Pablo en: I Corintios cap. 14 vs. 33 al 35, no debe ser interpretado de manera absoluta, porque no es una prohibición de Pablo para que las mujeres no se expresen públicamente.  El texto más bien se refiere a que la iglesia no es el foro pertinente para entrar en debates y controversias con los que están a cargo de instruir, para evitar que se rompa la armonía (I Corintios 14: 40).

Resulta impresionante la discriminación existente contra la mujer en algunas comunidades cristianas de tendencia machista. En la Biblia no existe base escritural alguna que excluya a la mujer del derecho a servir a Dios.  La iglesia no puede basarse en errores dogmáticos o culturales para excluir, separar, marginar, ignorar o silenciar a la mujer por el mero hecho de ser mujer. 

La iglesia es el cuerpo mistico de Cristo y como tal, cada miembro tiene una función específica (I Corintios 11: vs. 12 al 31), aunque ante Dios, el hombre y la mujer son iguales, fueron creados en géneros distintos;  a cada género le fue asignado un rol especifico, por lo que ninguno de los dos puede usurpar el lugar del otro, para que no se altere el perfecto órden  Divino. Pretender lo contrario, sería motivo de anarquía.  Al hombre le fue encomendado por Dios el pastorear y gobernar a la iglesia, (Juan 21: vs. 15 al 17) (Mateo 16: vs. 18 y 19) a la mujer, el servir como coadjutora (Génesis 2: 18).

La Iglesia Ortodoxa Carismática se somete a la autoridad inalterable de la Santa Biblia y reafirma: que los mandamientos y ordenanzas registrados en ésta, constituyen la perfecta ley para el pueblo de Dios. Estando en vigencia dicha ley, la iglesia no puede ni está en libertad de legislar o derogar por derecho propio y a su antojo, las leyes establecidas por Dios.


EL PAPA BENEDICTO XVI  Y  EL PATRIARCA BARTOLOME I   

La Iglesia es Una, Santa, Católica y Apostólica, pretender hacer ecumenismo a través de un sincretismo religioso es Apostasía. A pesar de las escasas diferencias dogmáticas que pudieran existir entre la Iglesia Católica Ortodoxa y la Iglesia Católica Romana, las mismas convergen la una con la otra en la fe y los sacramentos.  La Iglesia Ortodoxa Carismática reconoce al Papa como "el Primer Patriarca" y a Roma como la "Primera Sede". Nuestra Iglesia ha logrado grandes avances en la búsqueda de puntos de convergencia con las confesiones cristianas reformadas o protestantes, sin la  necesidad de una integración dogmática, consolidando el énfasis en la Obra Redentora de nuestro Señor Jesucristo.








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