Tu decisión es muy importante:
Cristo murió en la cruz del Calvario derramando su sangre para que tus pecados fuesen perdonados, fue sepultado, y al tercer día resucitó. En este momento él está pronto, capaz y dispuesto para salvarte. La decisión es tuya. Un himno dice, "Si la sangre de Cristo es suficiente para Dios, seguramente es suficiente para mí." Es la sangre que satisface a Dios. ¿Por qué no depositas tu confianza en la obra consumada de Cristo, y clámas a él por salvación ahora? "Por lo cual puede también salvar eternamente a los que por él se allegana Dios, viviendo siempre para interceder por ellos." (Hebreos 7: 25)
¿Porqué la sangre? ¿Qué hará la sangre de Jesús?
La sangre de Jesucristo es el medio de Dios para suplir la necesidad más grande del Hombre. Dios es santo, pero el hombre es pecaminoso. El pecado ha separado al hombre de Dios. Estar separado de Dios cuando llega la muerte significa pasar la eternidad en el infierno, por que el pecado debe ser castigado, Dios no excusará el pecado. Es por eso que la sangre de Cristo nos lava y limpia de todos nuestros pecados. "...Al que nos amó, y nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre," (Apocalipsis 1:5).
¿Qué debo hacer?
Admite tu necesidad: "Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios;" (Romanos 3:23). "Porque yo reconozco mis rebeliones... por tanto denunciaré mi maldad;..." (Salmos 51:3 y 38:18). Confía completamente en las promesas de Dios: "...Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo..." (Hechos 16: 31).
"Deseas aceptar al Señor como tú unico y verdadero salvador"
¿Qué debo hacer?
Clama a Dios en oración:
"Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo." (Romanos 10:13)
Nota: Si necesitas ayuda con la oración de fe, vaya al enlace que dice "Profesión De Fe" en esta misma página. Dios te bendiga.

