"Nuestro Trabajo No Es En Vano"
Sin duda, debió ser un día maravilloso aquel en que el Dios Todopoderoso le hablo a su siervo y le dijo mas o menos lo siguiente: “Bezaleel, necesito que durante este tiempo determinado, me hagas tal trabajo.” No debe haber quedado dudas en Bezaleel, porque su llamado llevaba la “marca” de Dios. No era llamado a una obra portentosa, como aquella encomendada a Moisés de emancipar a Israel. Sin embargo, Dios consideraba su trabajo de tal importancia que no quiso dejar el llamamiento a cargo de alguna influencia inferior.
¡Cuanta confianza debe de haberle dado a Bezaleel el saber que Dios mismo lo había designado para ejecutar el trabajo que tenia entre manos! Esto debe de haberle dado valor y gozo para continuar con su trabajo hasta hacer la ultima cosa diseñada para el tabernáculo en que había de habitar Dios.
Hay personajes del pasado que tienen algo mas que su nombre registrado en las Sagradas Escrituras. Sin embargo, a su debido tiempo cumplieron una función para el progreso de la obra de Dios. Simeón, citado en Lucas 2, fue uno de aquellos hombres. Espero toda una vida para realizar una sola tarea que Dios le había señalado. Esperaba la aparición del Mesías y supo que no había esperado en vano.
Los científicos nos dicen que aunque las flores de los Alpes permanecen largos meses bajo la nieve, están siempre llenas de energía y expectación. En cuanto el sol derrite la nieve, abren en forma gloriosa sus pétalos. De la misma manera el anciano Simeón espero durante su larga vida, como si hubiera estado bajo nieve, pero al recibir el primer beso del Sol De Justicia, floreció y fue aceptado para una gloriosa responsabilidad: la de profetizar la obra de Salvación que realizaría por medio del Bebe que tenia en sus brazos.
(Fuente: http://www.inspiracioncelestial.com )

