Consejos prácticos para los que no tienen empleo

Cinco años antes de tu fiesta de despedida, tu supervisor te entrega una notificación de despido, sin disculpas ni explicaciones. De pronto tu futuro dorado se desploma y se hace polvo.

El desempleo puede atacar de repente, sin previo aviso. Recientemente, otros gigantes industriales anunciaron la reducción de miles de empleos. Un ejemplo contemporáneo es lo que sucede en Argentina, donde más del 20% se ha quedado sin empleo. Perder el trabajo en forma inesperada le puede pasar a cualquiera en un momento inesperado.

A menudo me encuentro con hombres de más de cuarenta años, desempleados, que pierden la esperanza de alguna vez hallar trabajo. Otros hombres y mujeres pierden sus trabajos cuando las economías locales cambian de una industria predominante a otra, o a ninguna.

Varios años atrás, me encontraba en una serie de reuniones en Escocia, y la BBC me desafió acerca del cuadro local de desempleo (era de 24%). Su desafío me obligó a considerar qué les diría a hombres y mujeres a quienes el desempleo los llevó a la desesperación.

1. Primero, pon tu confianza en Dios

Si ya has depositado tu confianza en Dios al poner tu fe en la muerte y resurrección de Jesucristo, ¡fantástico! La Biblia dice: «Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas» (Pr 3.5-6).

2. No culpes a otros por tu desempleo; tómalo como algo de Dios mismo

Un genuino seguidor de Jesús que de repente queda «reestructurado», suspendido o despedido debería considerar ese incidente como proveniente de Dios y no de una tercera persona.

3. Trata de hallar el propósito de Dios para tu falta de trabajo

«Gloria de Dios es ocultar un asunto, y gloria de los reyes el investigarlo», dice Pr 25.2, y según el Nuevo Testamento, los creyentes son reyes y sacerdotes. Por lo tanto es nuestra «gloria» tratar de entender lo que Dios está haciendo en nuestra vida. Dios puede estar haciendo muchas cosas en nuestra vida al permitir que perdamos un trabajo. Pero una cosa es segura: como un padre con su hijo, Dios está moldeando nuestro carácter.

4. Pasa tiempo a solas con Dios

Muchos de nosotros decimos que no tenemos tiempo para orar; pero el desempleo lo cambia todo. De pronto tenemos todo el tiempo del mundo. Si estás sin trabajo, te recomiendo que dividas tu día en distintos segmentos para orar.

5. Pasa tiempo con tu familia

Siempre nos quejamos de no tener suficiente tiempo para la familia. El período de desempleo es una etapa única que quizá nunca vuelva a suceder. Es el momento de hacer con la familia todo lo que has anhelado hacer pero por el factor tiempo no has cumplido.

Para animarte déjame citar Dt 6.4-8.

6. Trabaja de voluntario en la iglesia o en una organización de servicio

Dedica dos horas de tu día a trabajar como voluntario en tu iglesia o en una organización de servicio a la comunidad. Averigua quién necesita ayuda con la casa o con el jardín o un trabajo de pintura o reparaciones eléctricas. Las viudas y los ancianos siempre necesitan una mano amiga; ¿por qué no se le das?

7. Busca trabajo

Dedica dos horas al día buscando empleo. Hay que poner tu currículum vitae al día y en una forma profesionalmente presentable. Luego sal y busca trabajo.

8. Únete a un equipo para evangelizar a tu comunidad

En vez de sentarte en tu casa esperando que te llame un posible empleador, ¿por qué no empleas parte de tu tiempo para llevarles el evangelio a los que todavía no conocen a Cristo?

9. Comienza un nuevo negocio

Si pasas dos horas de rodillas con Dios y cuatro más con ahínco para ayudar a otros, te recomiendo que también pases otras cuatro horas por día buscando trabajo o planeando un nuevo negocio.

10. Planta algo y cultívalo

Si tienes una parcela de tierra, no importa cuán pequeña sea, planta algo: ya sean tomates, lechuga, papa, frijoles. Si no tienes un pedazo de tierra pídelo prestado. Muchas personas estarían dispuestas a permitirte usar una parcela si tan solo le explicas tus motivos. Diles: «Mire, estoy sin trabajo. Quiero plantar algunos vegetales. ¿Podría usar una esquina de su parcela?».

11. Ni se te ocurra ir de bar en bar, ni apostar ni salir de parranda

En Belfast, Irlanda, muchos años atrás, estaba visitando la casa de una señora cuyo esposo y su hijo estaban sin trabajo. Cuando el padre apareció, lo saludé y hablamos un rato. Se quejaba de que tenía que vivir de la pensión de desempleo y refunfuñaba que el salario del gobierno no era suficiente.

Un día deberemos comparecer ante el tribunal de Cristo y él estará interesado en ver qué hicimos con nuestro tiempo y con nuestros recursos. Emplea tu tiempo con sabiduría durante esta temporada de desempleo para que puedas presentar un buen informe.

 

Luis Palau, el autor, es un evangelista mundialmente conocido, Presidente de la Asociación Evangelística Luis Palau. Reside en Pórtland, Oregon, Estados Unidos de América.
Tomado del Consejero Bíblico http://www.luispalau.net/, usado con permiso.


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